Mis raíces son del amazonas

La selva es afrodisíaca y allí, el amor es precoz, la sexualidad es precoz y cuando pruebas la fruta prohibida, te vuelves adicta a ella.

Personalmente, les puedo hablar mejor de mis sensaciones de vivir a tiro de piedra con Brasil. De sentirnos a veces, que no somos ni de aquí ni de allá, que falhamos portugués, que tenemos esa manera safada y desenfadada de ver la vida.

Estoy orgullosa y realizada de haber nacido en el corazón de la Amazonía, entre ríos, montes acompañados del canto alegre de los animales salvajes; corriendo descalza por las calles de tierra, haber subido alguna vez a un carretón sin saber su rumbo para luego volverme a casa sudando a jugar nuevamente.

Disfrutaba jugar a las escondidas "paco pillo" en la plaza hasta las 21:55 y correr a casa 5 minutos antes de que apagaran la luz en todo el pueblo; acurrucarme en los brazos de papá a la luz de las velas ansiosa por oír una historia de las muchas que me encantaba oír, incluso si era repetida.

Adoraba las fiestas de mi pueblo tomando chocolate caliente con empanada, o saborear un plato frio, o un plato caliente preparado a leña por la falta de gas para la cocina.

Me encantaba tertuliar con compañeros de curso en la plaza principal, divagando sobre el futuro, o en el recreo del colegio, comiendo arroz con leche, o enamorando en las tardes en algún curso vacío, descubriendo los primeros roses y sensaciones de nuestro sexo con toda la ingenuidad de ¿respetar al enamorado?.

He amado con pasión!, con la inocencia de la adolescencia, con la impotencia de saber y constatar que no solo de amor se vive, y despertar a la cruda realidad de que hay que labrarse un futuro, (he soñado con ser profesional y lo he conseguido) si!, un futuro que marque el camino a seguir, y que sirva de ejemplo a otros (as) que vengan atrás. Teorías...

Trepaba de niña los árboles para comer alguna fruta deliciosa como el cajú, copoazú, el cacao, pacai y distintos tipos de mangas entre otras frutas de la Amazonía que solíamos debutar con algo de azúcar o sal, alguna vez discutiendo por quien tomaba visiblemente la mejor fruta.

Esos ríos que están infectados de rayas, anguilas, serpientes y algún lagarto parqueado a la orilla. Jugar a la competencia de quien llegaba primero a la otra orilla del río fronterizo (Brasil) y los cachorros se apuntaban moviendo la cola nadando tras de nosotros, Ahora que lo recuerdo pienso: Cuanta imprudencia!.

Desde muy jovencita he tenido una personalidad muy sexual, transparente, de buen rollo, siempre con una sonrisa.

En la selva, durante un día soleado puede caer una lluvia torrencial que dura unos minutos y luego vuelve el sol. Aunque disfrutaba mucho de las lluvias que duraban horas para reciclar el agua y aprovechar jugar y divertirme bajo ella con la ropa mojada pegada al cuerpo dejando ver mis pechos adolescentes que recién empezaban a brotar, realmente eso no tiene precio estoy feliz de haber vivido a flor de piel la naturaleza.

Me había acostumbrado a llevar falditas cortas, shorts provocativos, y caminar con la coquetería de las brasileiras de las telenovelas. La región de donde vengo tenia en ese entonces mucho más influencia de gastronomía, música, televisión, productos y vestimentas importados de Brasil debido al poco acceso que había del mismo país a mi ciudad.

La selva es afrodisíaca y allí, el amor es precoz, la sexualidad es precoz y cuando pruebas la fruta prohibida, te vuelves adicta a ella. Valoras la masculinidad de un hombre; de la misma manera que la virilidad forma parte de la entereza que se ha formado desde su niñez, mi feminidad floreció como una orquídea salvaje y bella, encima de los árboles más altos.