Mi Putilla Cristina

Jaume es un hombre que prefiere que lo llame Cristina, preferentemente que me dirija a él como "mi putilla Cristina", "mi perra cristina", "zorra" etc... y quien soy yo para decirle que no? Si el fín de mi oficio es complacer sexualmente.

Así que empieza el juego de roles cuando "mi putilla cristina" sale del lavabo guapa, vestida con lencería fina que ella misma se había traído a la cita, incluso una peluca pelirroja que por cierto le quedaba perfecta.

Aida: Ponte de cuatro putilla que te voy a follar

Cristina: Si mi ama

Aida: No te has portado bien zorrita cristina

Cristina: Lo sé mi ama, merezco ser castigada

Aida: Por supuesto, ahora bésame los pies y luego ponte a limpiar las esquinas, luego pasaré el dedo para constatar que esté todo limpio.

Cristina: Sí, mi ama

Le encanta que la ponga a cuatro patas, que la tenga como mi sumisa y la haga realizar limpiezas de la casa; eso la pone a mil, con la polla bien dura y muy excitada.

Aida: Ahora de rodillas

Cristina: Sí, mi ama. Puedo chuparle la polla?

Aida: Mereces ser premiada putilla cristina, ta has portado muy bien, chupa mi polla (se chupa el arnés realístico).


Le pongo a cuatro patas sobre la cama y con mucho lubricante sobre mi polla realística empiezo a penetrarla de manera suave, luego acelero los movimientos hasta que noto que cristina se corre.

Cristina se vá al lavabo y allí desaparece, porque quien sale vestido es Jaume con la ropa de Cristina en la mano.

Otro día talvez vuelva a ver a Cristina.