Mi Bicho Raro

Cuando ve a una mujer en la cocina se imagina que es un bicho raro, observa las manos, le atraen las uñas largas, se imagina que lo van a preparar para sazonarlo y meterlo al horno y eso lo deja completamente excitado.

El: -Hola, he visto tu anuncio y me ha llamado la atención

Yo: -Muchas gracias, me alegra que te haya gustado

El: -Mira, yo no busco sexo, solo sentir tus manos

Yo: - De acuerdo no tendremos sexo, explícame un poco lo que te gusta

El: Las manos, me gustan. Cuando las uñas están largas.

Yo: Lo lamento, justo estos días las llevo muy cortas, la próxima semana tengo cita con la manicura y las tendré muy largas.

El. No te preocupes, me gusta sentir las manos.

El hombre era algo gordito, medio calvo, blanco como la nieve; empezó a desvestirse mientras yo iba tendiendo en la cama una sábana blanca para soportar nuestros posibles sudores.

El estaba tendido sobre la cama totalmente desnudo y yo con un traje negro de vinil parecido al de gatubela (la mujer gato), empecé a sobar su cuerpo desnudo sin tocar sus genitales, podía notar que algo no estaba bien, había algo raro, porque a pesar de estar sobando con mis manos su cuerpo, notaba que mi bicho raro no tenía una erección y eso me preocupaba. Entonces empiezo a realizar preguntas para poder entender lo que aquel hombre no era capaz de explicarme, en algún momento tartamudeaba por su nerviosismo. Hasta que por fin logre entender lo que él quería con una de mis tantas preguntas:

Yo: Tienes alguna fantasía ?

El: - Cuando veo a una mujer en la cocina me imagino que yo soy un bicho raro y miro sus manos, me atraen las manos, me imagino que me van a preparar para sazonar y meterme al horno.

Yo: Bayaaaa! Habérmelo explicado antes, tu fantasía es en la cocina ?

El: - Si, espero algún día hacerla realidad

Yo: - Pues mira ponte la toalla y nos vamos a la cocina

El: No lo puedo creer, en serio?

Yo: Sí , vamos ahora, espera que me voy a cerciorar de que no haya nade en la cocina.

Fui a espiar a la cocina, no había ninguna de mis colegas allí, así que era el momento oportuno para hacer realidad la fantasía de mi bicho raro.

Lo senté junto al microondas en la única silla alta que había en la cocina, desde allí se podía ver el edificio de bankia y el obelisco de calatrava (paseo la castellana. Madrid).

Empecé a tocarlo y sobarlo con mis manos, y a ratos a tirar suavemente de sus bellos de la espalda y pechos.

Yo: - tu eres mi bicho raro ahora te echaré agua hirviendo para quitar estos pellejos, luego te pondre en salsa, en remojo para meterte al horno, no, me parece que mejor y más rápido estarás al microondas, tal vez te mezcle luego con un poco de espagueti que tengo guardado en el congelador.

El: Ah, Si soy un bicho raro

Se oye que alguien abre una puerta en el interior del piso, supongo en ese momento que es alguien que viene a la cocina, me acerco a la puerta y era mi colega de piso, le pido que por favor espere un segundo, entreabro la puerta para que no pueda ver que estoy con un hombre desnudo en la cocina, está prohibido llevar hombres a la cocina, si el dueño del piso se llega a enterar eso generaría una discordia con mis colegas de piso.

Yo: Tranquilo, continuamos. Tendré que echarte más agua hirviendo aquí falta quitar algunos pelos, y, me parece que estarás más sabroso en el horno.

El: Si. Prepárame en salsa.

Yo: Pues sí, te voy a cortar ahora una pierna, y luego te iré comiendo poco a poco.

El: Aaah , me corro!

Sobre el suelo quedo su eyaculación, yo estaba algo neriviosa y preocupada por limpiar con urgencia los rastros de nuetra travesura en la cocina. Lo lleve a la habitación donde se encontraba su ropa

Yo: Espérame aquí que voy a limpiar, no vaya a ser que entre mi colega y vea el desastre en la cocina.

Cuando regreso a la habitación él estaba alistandose para marcharse.

El: Ah, me siento relajado, esto para mí es como un relax, espero que no te parezca raro, una escapada, lo necesito. Tengo novia sabes?, pero necesito hacer esto es como un relax (tartamudeaba cuando lo decía)

Yo: Por supuesto, me imagino que estás relajado, la próxima vez prometo tener las uñas largas.

El: Ha sido un placer, gracias.

Yo: Gracias a ti, que vaya muy bien.

El: Adiós

Finalizamos el encuentro con dos besos en las mejillas.

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