Mi Amo Manfred

Empezó a tirar suavemente de la correa. Le miré fijamente a los ojos desafiante y segura de mi misma pero el tenía más poder que yo y baje la mirada cediendo a su voluntad...

Era un día como todos los demás días, estaba en mi estudio mirando tv, de pronto recibo una llamada, no era cualquier llamada, era mi único amo el que hasta el día de hoy he tenido y conocido.

Durante la llamada voy imaginando como será físicamente, su voz era la de un hombre seguro de si mismo y por la forma de expresarse se notaba a leguas que tenía mucha clase. Manfred me pregunta que servicios no haces?. Le respondo que sumisión y copro. Me respondió que tampoco le agradaba eso, me pidió más información y se la di. Casi finalizando la conversación me pregunto nuevamente:

- no haces sumisión?

Rápidamente cambie de opinión sentí curiosidad por saber lo que se siente ser castigada en una sesión erótica así que le respondí que sí.

Llega a mi habitación, cuando abro la puerta era él con una aptitud seguro de si mismo, elegante y además guapo. Su seguridad me producía excitación y su mirada penetraban mi alma.

Me ordenó arrodillarme y tomó de la mesita el collar que suelo utilizar con mis sumisos, me la puso al cuello, y enganchó la correa al collar. Empezó a tirar suavemente de la correa. Le miré fijamente a los ojos desafiante y segura de mi misma pero el tenía más poder que yo y baje la mirada cediendo a su voluntad, en ese momento recordé la mirada de mi perro, me sentía como una perra a su voluntad.

Me ordenó que le quitara los zapatos, me costó un poco desenlazar las trenzas. Hace mucho que no servía a un hombre. Luego me ordenó quitarle las medias y colocarlas junto a sus calzados.

Tomó las pinzas para los pezones y sujetó con ellas uno a uno la punta de mis pezones, había una cadena doble que unía a las dos pinzas y Manfred a ratos tiraba la cadena y eso me provocaba dolor, lo hacía una y otra vez. Luego me pregunto que se siente? Respondí que me sentía humillada. Pues eso es lo que haces tu a los sumisos me respondió. Tenía la polla erecta y me ordenó a chupar lamer, lo iba haciendo conforme a las órdenes que recibía.

Tenia los bellos púbicos de color oro, me excitaba su voz imponente y su aptitud, un hombre inglés guapísimo.

Cuando se acostó desnudo sobre la cama dijo que podía tocarlo, que estaba autorizada para acariciar su piel, me fui encima suyo y empecé a cabalgar, luego el se puso encima mío y realizamos varias posturas. Estaba recibiendo el premio.

Hemos vuelto a contactar, me realizo la propuesta de castigarme en una sala de Bdsm la cual acepte gustosa, me he quedado con la curiosidad de recibir nuevos castigos de mi amo y de la misma manera que se quedará él. En la última llamada que era fuera de una cita me dio varias órdenes las cual accedí y al final me dijo que volvería a verme cuando me creciera un poco el pelo, lo que él no sabe es que todos los meses seguiré quitándole un centímetro de pelo crecido. No le discutí y lo puse en mi lista negra de contactos.

Posdata: Cuando traspasas los límites y desconoces las líneas que debes cruzar o no, serás como el que pierde el tren en la estación. Para mí las órdenes se disfrutan durante el juego de Rol, no es posible estar de sumisa 24 horas, me hubiese encantado explorar mi lado obediente con Manfred únicamente en sesiones, no durante mi vida personal como lo estaba planteando él.