Con el slip del senador

Octubre de 2012

Luego de varias citas con Hugo en distintas ciudades de Latinoamérica, esta vez nos era imposible vernos, se encontraba con asilo político en la embajada de Brasil sin embargo eso no era obstáculo para seguir seduciéndonos por mensajes y llamadas telefónicas, cada vez que miraba noticias suyas por los medios de prensa sentía una inmensa tristeza de imaginarme lo mal que debía sentirse al estar privado de libertad por cuestiones políticas.

Me llega un mensaje de Hugo invitándome a una cita, en la embajada de Brasil donde se encontraba con refugio político aislado del mundo, acepté la invitación sin pensarlo dos veces, deseaba tanto una cita con él y podía imaginarme su forma de amar, cada persona tiene un modo particular de correrse.

Una vez llegando a la ciudad de destino, me esperaba el chofer de Hugo del cual no recuerdo el nombre pero sí su rostro y el traje que llevaba, un tio muy educado y elegante, nunca tome importancia a su nombre y tampoco me atreví a volver a preguntárselo, en mi móvil lo tenía registrado con el nombre de "alcahuete de Hugo", supongo que al ser el chofer también era el cómplice de las muchas aventuras de Hugo. El chofer me recibe en el aeropuerto con una sonrisa y me dice que esta encantado de volver al verme al cual respondo con otra sonrisa. Mientras seguíamos la ruta para llegar al hotel me pide que no salga por la noche que mejor me quede a descansar porque al día siguiente iría temprano por mí para llevarme con Hugo.

Esa noche estuve distraída mirando la televisión y pensando un poco en nuestro reencuentro, me abstuve de tocarme para poder descargar toda esa energía con mi amante, estaba muy contenta de volver a ver a mi presa.

Al día siguiente el chofer me llama diciendo que pasará a recogerme en 20 minutos que lo espere lista en el portal del hotel y así fue. Llegamos a un edificio muy moderno en el cual seguramente estaba el consulado de Brasil, subimos al ascensor yo estaba un poco nerviosa de ver tanta seguridad y los federales de buen porte, de no ser porque estaba ya con la cita concertada con Hugo me hubiese follado a uno de los federales que me clavo la mirada a los ojos y cuando le di la espalda clavo la mirada en mi trasero, lo pude constatar luego que me gire a verlo.

Luego de pasar tantas puertas de seguridad como si de una joya preciosa se tratase de cuidar que no fuese robada por fin llego a ver a Hugo, estaba allí en una habitación con una cama de soltero y junto a ella una bicicleta estática, supongo que en sus momentos de estrés se montaba en ella, a lado de la cama había una pequeña ventana a la cual algunos periodistas habían tomado fotografías desde la parte exterior para colgarla como portada de algunos periódicos.

Nos sentamos en el sofá de la habitación, Hugo me ofrece algo para picar y una copa de vino la que encantada y gustosa acepto, se oye que tocan la puerta era el federal preguntando si todo estaba bien, Hugo le indica que todo esta bien y que no hay de que preocuparse que en cuanto necesitara algo se lo haría saber al federal inmediatamente, el federal asiente con la cabeza un sí y se retira.

Hugo empieza a mirarme con cara de lobo ambriento, deseoso de devorar a su corderito al mismo tiempo que empieza a tocarme las piernas.

  • Mi cachondita hace mucho que estoy deseando tocar estos muslos preciosos, me has deseado?
  • Por supuesto, Hugo no llevo bragas, si subes un poco más las manos tocaras tu tesoro precioso algo húmedo.
  • En serio? que cachondo me pones, mira que dura la tengo, tú me la pones así siempre. Me he tocado varias veces pensando en ti.

Intento quitarle el cinturón pero mis manos se deslizan para palpar entre sus piernas el bulto duro y erecto que llevaba, estaba totalmente excitada. No hubo tiempo de trasladarnos a la pequeña cama estábamos muy acelerados.

Hugo estaba tan desesperado, no lo había sentido así nunca, era como si no hubiese tocado una mujer en años, lo hicimos allí en el sofá, lo galopé como se galopa un caballo que corre a toda prisa. Fue algo muy rápido pero luego de una conversación lo hicimos una segunda vez y esta última demoró un poco más en correrse.

Hablamos de muchos temas personales y un poco de política, sentí que Hugo se desahogaba un poco conmigo. Ya no había nada más que hacer juntos, la misión estaba realizada.

  • Me voy con el slip del senador
  • Eres una traviesa mujercita
  • Estoy muy húmeda, tengo la sensación de ir escurriendo así que para no pasar papelones me pondré tu slip, que opinas Hugo?
  • Espero que te toques oliéndolos
  • Por supuesto (con una sonrisa pícara)

Noviembre de 2016

Tumbada en la cama en mi estudio de Barcelona mirando la tv veo que emiten una noticia sobre el accidente aéreo del chapecoense una noticia trágica una más de las muchas que se pueden ver en los noticieros, la diferencia esta vez la noto cuando me llega un WhatsApp de Hugo entristecido comentando que su yerno había fallecido en el trágico vuelo de la línea aérea La Mía.

Si supiéramos la fecha exacta en la que vamos a fallecer talvez haríamos muchas cosas que vamos postergando, yo por eso no me corto y vivo muy a gusto disfrutando de mi oficio.

Espero volver a ver a Hugo, ya no es solamente el sexo sino la amistad y la complicidad que hemos sembrado y compartido, le guardo un gran respeto y cariño. No dudo que volvamos a reencontrarnos cuando visite Brasil donde Hugo consiguió escapar y logró que le concedan el asilo político otorgado por la entonces presidenta Dilma Rousseff.