Casi juntos

Su volcán llegó a la erupción y el mío después del suyo, casi juntos.

Hoy he tenido una expe increíble, excitante... uffff

Por la tarde he tenido una cita con un hombre guapo, como suelen ser la la mayoría de los hombres Europeos: delgados, altos con un buen miembro viril.

Ese hombre tan delicioso entra por la puerta, nos saludamos con un par de besitos él estaba algo empapado por la lluvia de hoy, sin embargo eso no impidió a que estrujemos nuestros cuerpos un poco.

Luego de palpar su erección bajo sus pantalones, baje mi corsé a la cintura y le dije:

Yo : Chupa mis pezones.

Él: uffff son preciosos, me encantan.

Yo: Lo haces muy bien, te premiaré con un francés, quieres?.

Él: tú que crees?.

Yo: ya lo veremos, ve a darte un baño que prepararé las pinzas para tus pezones.

Él: de acuerdo (risas pícaras).

Cuando sale del baño deja caer la toalla y regresamos a los morreos, le ordené que chupe mis pezones, lo hacía de una manera lenta mientras yo tocaba su polla suavemente. Sentir su húmeda lengua sobre mis pezones era una sensación excitante e indescriptible.

Me acuesto sobre la cama y le pido que me quite las medias lenceras de color negro, mientras lo hace nos observamos el uno al otro, la expresión de su rostro excitado lo tengo muy presente, aún me excito al recordarlo. Empieza a chupar mis dedos de un pie mientras que con el otro pie yo le presiono su polla dura como una roca hacia su ombligo. Le digo que se acueste sobre la cama y él sin responder una sola palabra me obedece y es allí recostado sobre la cama donde le ato los pies y me tumbo sobre él.

Empecé a cabalgarlo de una manera suave, mientras mis manos sujetaban sus muñecas sobre la cama con mucha fuerza.

Yo: saca tu lengua y estruja tu cara sobre mis pechos y pezones que eso me vuelve loca, me excita demasiado.

Él: eres muy sexy, quiero follarte a cuatro patas.

Yo: has pedido que haga lo que quiera contigo, así que sigue chupando y lamiendo.

Él: para un poco que no me quiero correr.

Y así en esa postura continuamos nuestro encuentro sexual, yo arriba, sus pies atados a la cama, oyendo nuestros gemidos y a punto de corrernos una y otra vez. En la cama había dejado una cinta especial para bdsm con la que le vendé los ojos y luego le mordía los pezones (me había dicho que eso le excitaba) estabamos tan a gusto que no fue necesario utilizar las pinzas.

Mi acompañante se corrió y yo me corrí justo después de él, casi juntos. Ha sido una experiencia espectacular. Mientras estoy redactando ésta relato erótico me he puesto algo húmeda recordando aún las sensaciones de nuestro placentero encuentro sexual.